30 julio 2007


ya volví de viaje. Todo ha sido armonía, kilómetros y buen humor. Aún no he podido descargar las fotos en mi ordenador y por tanto no he podido subirlas aún a estas manías, ya que -y no es por aburriros- sigo sin red en mi venerable hogar. Escribo de prestado así es que no voy a extenderme de momento en mi viaje por el norte pero si comentar una reflexión sobre el libro que he leído en estos días porque me ha dado que pensar.

he leido Rey, Dama y Valet de Vladimir Navokov, editado en bolsillo por Anagrama en la colección Compactos. No os voy a desvelar la trama porque no es mi estilo pero he descubierto en este libro que el insigne escritor se permite hacer una trampa literaria que me ha dejado perplejo y que me ha parecido de falta de escrúpulos con el lector. Cómo es posible que en una obra de ficción el narrador nos indique que uno de los personajes, amenazado de muerte desde mediados de la historia, se quita una corbata, a falta de veinte páginas para el final del libro, describiendo la acción de la siguiente manera: se habia quitado la suya, color gris perla, quedando con el cuello de la camisa abierta para el resto de su existencia conocida, dando así, hitchcockianamente, la pista, el guiño al lector, de que este personaje tenía las horas contadas, cuando en realidad el crimen nunca se llega a perpetrar y este personaje sigue vivito y coleando para los restos. A menos que se refiera con la frase 'el resto de su existencia conocida' estrictamente al hecho de que su existencia conocida termina, como la de todos los personajes de ficción, con el final del libro...
y claro, también pienso ¿por qué el autor de ficción ha de ser honesto con el lector? ¿qué ley no escrita le obliga a llevarnos por senderos lógicos? ¿que dogma le impide matar en un capítulo a alguien que pueda resucitar en el próximo? ¿quién ha dicho que haya que seguir normas naturalistas para componer una obra sea del tipo que sea?
en realidad la ficción, la literatura de ficción, así como cualquier obra de expresión artística, no está obligada en absoluto a ser realista, ni a ser veraz, ni siquiera a ser fiable para el espectador, porque el autor puede hacer y deshacer a su antojo, porque quién escribe es dueño de su escritura y del mundo que ha creado sin tener que justificar, explicar o razonar los cánones que ha creado según su propio modelo.
porque quién produce una obra artística es el dios del mundo creó y así mismo es el dios de los personajes que ha creado
¿no?

24 julio 2007


como cada verano ultimamente inicio una breve road-movie que suele ser para mi lo que otros llaman vacaciones, esta vez, eso sí, con la deliciosa compañía de saskinaski, para descansar conduciendo, respirando aires distintos, comiendo cosas que huelen distinto, haciendo fotos que todavía no había hecho y visitando gente de aquí y de allá. Este año voy a Galicia, poco a poco, parando en un paraje llamado Las Médulas, en la zona de Ponferrada, León, seguramente la mayor obra realizada por el Imperio Romano en la península, esta vez no para construir sino para deconstruir un paisaje natural en busca de oro. Los movimientos de tierras que realizaron a lo largo de décadas crearon un nuevo paisaje, onírico, extraño, sin orden ni concierto, nada parecido a las vías o los acueductos o los anfiteatros. Después subiré hasta Cariño, el pueblo más al norte de España, en la punta del Cabo Ortegal, a ver a parte de mi familia y a visitar a mi querido San Andrés de Teixido que tiene una de las ermitas con mejores vistas del mundo. En días claros se diría que desde allí se puede vislumbrar Inglaterra. Después, si todo va como está previsto, y ya con la protección de San Andresiño, bajaré hasta la Isla de Arosa, sin más objeto que visitar a mi amiga Bea y echar unas risas, pasando antes, eso sí, por Santiago de Compostela a cargar las pilas en el inmenso templo pagano, con aires birmanos, que es su catedral.
A la vuelta quizás haya fotos y cuentos que contar. Un abrazo y... a rodar!

22 julio 2007


me siento a escribir -¡qué fatuo resulta así dicho!- una vez más con la sensación de que el tren que arranca, al que te acabas de subir al vuelo, sin billete, más naúfrago que polizón, no lleva ningún destino. Pasan por mi cabeza decenas de ideas que no podría llamar precisamente fijas. Cazo al vuelo algunas inspiraciones y otras se van, se eclipsan con el alba. Venía seguro y confiado a sentarme al teclado pero me he distraido. La pantallita me ha succionado como si de una televisión se tratara. He vuelto al ser pasivo mirando la crónica de la muerte de Polanco en la página web de El País. Las fotos. Los panegíricos. La sorpresa que vino a mi al enterarme esta mañana de la noticia (¡¿donde estaría yo anoche?!) ¡Pero si yo siempre pensé que ese hombre era inmortal! se me escapó en voz alta al ver el titular en un diario que leía un vendedor aburrido de El Rastro esta mañana temprano. Yo si alguna vez hubiera soñado con ser Polanco habría simulado esta muerte y me habría retirado a una islita, que previamente habría comprado, blindado y acondicionado con mano de obra barata, en Nueva Zelanda, sin ir más lejos. Cómo es posible que alguien con tantísimo dinero (su familia todavía controla el 64% del grupo editorial... caracoles, nene! eso sí que es una barbaridá) vaya a morir como un albañil o un pocero. De un día para otro. De una enfermedad convencional. Polancamente, no me cabe en la cabeza. Yo por mi parte he de estar eternamente agradecido al que indirectísimamente ha pagado los alquileres de mis últimas casas, mi último coche, mis vacaciones en Roma en el año 97 y no sé, muchas cosas más, por no mencionar entradas al cine, toxinas varias, naranjas para zumo o raciones de queso manchego en El Palentino y tostadas con anchoas en Bodegas Rivas durante muchos años.
Pero no puedo estar agradecido al hecho de que esta tarde su muerte me haya despistado de esta manera de las profundas reflexiones que traía fresquitas para mis contertulios.
Así es que voy a hablar de algo inconsistente y esto es que he leído, al fin, Tokio Blues (Norwegian Wood, en su título original y que debió de parecer tonto o intraducible a los señores editores de libros en español para este ancho país castellano que se alimenta de las letras impresas y editadas en el país vecino, o sea Cataluña). Por lo que se ve a todos los comentaristas o críticos que he leído escribir sobre ese libro se le han pasado por alto dos pequeños detalles que paso a comentar.
En este hermoso y sugerente libro de crecimiento adolescente, casi plagio de El Guardián entre el Centeno, de Salinger, y a la vez lleno de demasiados homenajes a La Montaña Mágica, de Thomas Mann, tanto es así que el mismo autor no puede evitar reseñar dichos libros en las propias páginas de su historia de amor, sexo y fantasía, que, dicho sea de paso, no tiene nada de la reflexión o profundidad que uno espera encontrar en un autor japonés, hay DOS ANACRONISMOS FLAGRANTES que incomodan profundamente a este maniático, y muy especialmente porque pienso que Murakami, el escritor los ha puesto claramente a propósito, y con alevosía, para situar la escritura de su libro, que transcurre en los años 60, en la época actual. Como si supusiera que dentro de treinta siglos alguien iba a encontrar, dentro de un arcón blindado, en el fondo de una tumba imperial, un ejemplar de su libro y en una lectura minuciosa descubriera que ajajá!, no habia sido escrito en la época que narra, sino a principios del siglo xxi. Fatuo gesto donde los haya. Similar al del restaurador que puso un astronauta en un capitel de la Catedral de Valladolid, por citar un ejemplo de tontería universal y eterna.
Dichas dos anacronías son, a saber, que en el transcurso del año 1968, el protagonista, en su habitación del colegio mayor donde vive, un día que está melancólico, se pone a escuchar "un CD de Miles Davis" concretamente A Kind of Blue. ¿Un CD? ¿en 1968? ¡Venga ya!.
La segunda es que parafraseando, homenajeando, la película Amelie, al año siguiente, o sea en 1969, juega con una de sus amigas a 'lo que más me gusta, lo que menos me gusta' y una de las cosas que menciona que no le gustan son "las fundas de los teléfonos móviles" ¿los teléfonos móviles? pero, alma de cántaro, si los teléfonos móviles (por lo menos a los que se les pueda poner una funda) no aparecen... ¡hasta mediados de los años 90!
No sé que pensareis vosotros pero a mi me parece una tomadura de pelo, aunque tiene un antecedente egregio, sin duda, en El Señor de los Anillos, de JRR Tolkien, quién dice, en una de las primeras páginas de la trilogía, (que, no olvidemos, narra unos tiempos antiguos donde aún convivían distintas especies del género humano), la más celebérrima frase anacrónica de la literatura actual:
Frodo entró como una locomotora...

16 julio 2007


kafkiano. érase que se era un joven eterno, uno que dilapidaba exponencialmente amigos y ahorros en un festín eterno. Un republicano que amaba a las ciudadanas princesas. Un artista sin obra, un arquitecto de sueños, un perito en minas que manejaba un alambique para destilar palabras. Era un trabajador incansable que odiaba levantarse por las mañanas. Experto en desayunos opíparos. Un juerguista hogareño que adoraba cantar desafinando las más bellas tonadas. Era un amigo de las carreteras, un devorador de kilómetros. Un americano en Madrid. Uno que adoraba los lemas heráldicos como La muerte menos temida da más vida, las frases célebres como La inspiración te tiene que pillar trabajando y los estribillos de las canciones bobas como Todas las chicas me gustan, no encuentro a ninguna fea, aunque mis ojos las vean, mi corazón hace bum, bum, bum, bum...

uno que era feliz e indocumentado, que le gustaría tener el descaro de plagiar frases ingeniosas de escritores fácilmente plagiables a los que les hubieran dado el Premio Nobel pero que nunca lo haría porque sentía que sería como un dique para su inspiración sincera. Era un tonto de remate que podría dar una conferencia sobre Don Quijote en la Real Academia sin esperar un sillón a cambio. Era un izquierdista que le gustaría hacer una peli sobre la Princesa de los Ursinos porque la admiraba profundamente...

un vago redomado, un estudioso de la locura, un lector impenitente, un profesional de la soledad, un escribidor en ciernes, un reportero gráfico en busca de la abstracción, un pintor sin escuela, un raro entre los raros, un caballero con las damas, un azote para los caballeros, un hereje martillo de ateos, un bocazas que no sabe poner acentos y un aficionado a la ópera que había visto cien veces la peli Quadrophenia... que se juntaron con la sana intención de escribir un blog polifacético, poligonal, poliédrico, polimórfico, que, sin embargo, y a pesar de todos sus esfuerzos, solo consiguieron que les saliera monologante, monotemático, monocorde, monoaural, monomaniaco...

como un Informe para una Academia después de haber pasado por una Metamorfosis

14 julio 2007


en cada momento, en cada lugar, hay sitio para una nueva manía, para un nuevo adjetivo. Estos días no son ni dos ni tres las personas que han manifestado su sorpresa ante el nuevo rumbo que va tomando mi vertedero. Mis textos, más convulsos que nunca, preocupan, inquietan. Mr. Hyde, me han llegado a llamar. Y sí, es posible que este Hyde que estaba escondido en lo más profundo de mi ser ha decidido salir, sin permiso, precisamente ahora que más feliz estoy y que más satisfecho me siento. Esta verbosidad incontinente no debe de asustar a nadie y menos a quienes creen conocerme mejor. Juego y en mi juego salen las cartas más sinceras. Sale mi pensamiento en estado puro. A raiz de otras conversaciones hemos estipulado, saskinaski y yo, que debería de haber un término que calificara y que definiera antes, y por encima de otros, a cada persona. Adjetivo prioritativo hemos decidido llamarlo. Creo y opino, sinceramente, que mi adjetivo prioritativo es: humorista, aún y a pesar de lo que aparente maníasmías estos últimos días. Como buen irónico el viento que hincha mis velas (y mis pelotas) es el reirme de mí mismo primero y de los otros, siempre y cuando haya motivo y razón, of course, después. Pero no vamos a dejar de sonreir, ni yo ni vosotros, porque no me da la gana y porque siguiendo mi lema prioritativo los azotes continuarán hasta que no mejore el humor de la tripulación, así seguirán estas letras cubriendo de sentido y de contenido mi pensamiento que se siente libre y cansado de tanta hipocresía, de tanta etiqueta social, de tanto aparentar lo que no soy: alguien dulce, simpático, dócil, sonriente y despreocupado. Ha llegado la hora de expresar con mayúsculas mi cansancio, mi aburrimiento, mi hastío hacia los que dicen de mi que soy brillante y luego me ignoran. Hacia los que dicen que me quieren con palabras tan huecas que aún resuena el eco del vacío dentro de ellas. Hacia los falsos. Hacia los... Total, que más da! A nadie llegarán mis palabras. A nadie preocuparán mis opiniones. A nadie afectarán mis alardes. Soy un naúfrago que aferrado al tablón de mi ingenio derivo al compás de las olas de la ruina económica, de los contratiempos reiterados, recordando, en mi lucha ciega, con una incomprensible armonía zen que me posee en estos momentos, el cuentecito que relata Jodorowsky del buen hombre que pierde su caballo, que es su única posesión, y, como él, no dejo de susurrar para mí mismo, será para bien, será para bien, será para bien.

13 julio 2007


esto de hablar y no guardar la ropa, no creais que no le he dado vueltas, ¿a dónde nos conduce? ¿a ser considerados peligrosos sociales? ¿a que no nos inviten a saraos donde no queremos ir? ¿a sembrar vientos y a cosechar ya-se-sabe-que? ¿a que nos retiren el saludo, el pan y la sal personas que nunca nos dieron nada? ¿a perder status donde no lo tuvimos? ¿a ser criticados por quienes siempre nos miraron con el ojo todo torcido?


pensándolo bien, como poco o nada hemos avanzado, concluyo, y me pregunto retórico, mientras acaricio mi barbilla rasurada, meditabundo, por qué no seguir adelante, dando caña a diestro y siniestro si lo que no tuvimos seguiremos contándolo entre nuestras carencias

es como lo de los maridos celosos, que seguirán siendolo aunque ya ni siquiera ejerzan de maridos, (me refiero al débito y todo eso) así como las mujeres insatisfechas seguirán buscando alguien que las escuche, las quiera, las comprenda, fuera del mal llamdo hogar, aunque aparenten ser las consortes ideales, sigan manteniendo el tipo, juvenil y deseable, a pesar de que para sus consortes solo sean lujosos objetos decorativos móviles, mantenidos a temperatura ambiente, haciendose -por un mal llamado amor- públicamente las tontas, las muy tontas

no sé qué me disgusta más, que ellos sean tan simples y medievales, tan necios para no ver las necesidades de quién, a cambio de casi nada, les decoran vida, cama y vejez prematura o que ellas, mis amigas, se plieguen a unos hombres que no les dan ni amor, ni compañía, ni ternura, por una fuerza de la costumbre que se transforma en temor, en angustia, en vértigo

son mujeres enfermas, maltratadas, que siguen, paso a paso, todas las fases programáticas de las mujeres humilladas sicológica y físicamente que aparecen, protagonistas de las noticias de la tele, en un plano general con una sábana blanca por encima de la cara, saliendo de su portal por última vez, ante la consternación popular, en una camilla, camino del cementerio
yo no veo la menor diferencia

no necesito saber más de lo que sé, ni oir vuestras quejas repetidas una y otra vez, para dictaminaros que estais condenadas a una cadena perpetua

no necesito que os hagan una autopsia para saber que sois desgraciadas


hay muchas maneras de morir y no todas pasan por pasar a la otra vida

10 julio 2007



comentario de texto a mi propio texto

en relación a lo que escribí ayer, en el post anterior, allá abajo, quisiera comentar que lo que a veces parecen exabruptos son ejercicios de estilo dados, especialmente, por la inmediatez de este medio maravilloso que me permite sacar lo que ronda por mi cabeza, más o menos reflexionado, más o menos cavilado y más o menos elaborado muchas veces a medida que avanza la propia escritura. ¿Por qué me meto a veces con gente que conozco o me conoce? sencillamente porque hablar, criticar, al -verbigracia- director del Centro Dramático Nacional ya lo pueden hacer los señores columnistas asalariados. A mi nadie me paga por protestar. Mis protestas no suelen ser producto de una mala noche o de un pronto con malauva. Muy al contrario son cosas que se vienen gestando, procesando en mi cabeza, en mi entorno, y que un buen día de dios salen por esta boquita, por este tecladito, tal como vinieron al mundo, desnudas e inocentes. Antes, años antes, todo este arsenal de palabras se quedaba en conversaciones de sofá, de barra de bar, de diatribas expresadas en tertulias o reuniones. Ahora está internet, está mi blog, y estais vosotros al otro lado. Y también está Google, feroz encontrador de referencias en la red. Cuando escribo un nombre en maníasmías soy muy consciente de que, a la larga, llegará mi voz escrita, más pronto que tarde, a manifestarse ante la pantalla, perpleja, del susodicho personaje mencionado. Lo sé y lo asumo. No escondo mis opiniones ni tan siquiera escondo los errores, a veces de bulto, de mis opiniones. Sé que muchas veces estoy equivocado, que a veces soy injusto, que a veces exagero ¿Y qué? La rectificación vendrá, si corresponde, en su momento, pero se, a ciencia cierta, que cada una de las palabras que redacto en este vertedero es mi pensamiento en el ahora, en el hoy más intenso. Vivo un presente sin paliativos. Mañana tal vez sea un santo, ahora no toca y no toca porque vivo permanentemente con un cuaderno de Deudas en mi cabeza. Deudas que han contraído conmigo en este momento que me encanta que me haya tocado vivir. Soy feliz con haber aterrizado en este tiempo donde puedo, al fin, gritar a los cuatro bits mi opinión, subjetiva, sí, distorsionada, también y estoy dispuesto, con santa paciencia, que zanjen conmigo sus deudas todos los deudores del mundo y asumir, cuando toque decir que he sido resarcido, y afirmo ahora con la misma claridad, que lo anunciaré y me consideraré pagado sin pedir intereses y sin hacer escarnio, ni mofa, ni befa. No soy un pesimista. No soy una víctima. No soy un perdedor. No soy un frustrado. No soy un resentido. Quienes me conocen han oido hablar de mi sentido del humor. Simplemente soy un organismo vivo y dispuesto a seguir más vivo que nunca, soy boca por los cuatro costados. Estoy pletórico de amor cósmico, universal y del otro. Mientras más hago el amor más feliz soy y más mala hostia tengo, más como, más cago. Mis deposiciones son tan espectaculares, no se vacían con una sola tirada de la cadena. Y lo mismo mis opiniones, a veces hay que tomar un alka-selzer para seguir escuchándome. Así me hicieron y, de momento, así soy, hasta nuevo aviso. Mi nacionalidad actual es la diatriba y mi país el caos.

Solo pido que, si no te gusta lo que ves aquí, no me leas, no me mires, no te rías.
.

Ave gente, morituri te salutant

09 julio 2007


durante la inauguración de mi expo de fotografías, me dice un viejo conocido, viejo a pesar de que apenas hace un año que nos conocemos, que él pensaba que mi anterior exposición, en las salas del Matadero de Huesca había venido dada gracias a mis contactos con ese grupito de intelectuales de postín, que son proa, pendón y baluarte de la cultura aragonesa, con los que he mantenido algunos contactos en este último año. Nada más lejos de la realidad. A mi nadie me ha regalado nada. Y menos que nadie la mafia de la cultura aragonesa, con los que apenas he compartido dos cenas (en una de las cuales las tortillas de patatas las había hecho yo) y medio paseo por el Pirineo. Muestra de esta falta de interés absoluta hacia mi trabajo creativo por parte de la mafia de la cultura aragonesa es que ninguno de dichos personajes se dignó a pasarse por mi muestra ni a manifestar el más mínimo interés por que fuera yo quién expusiera allí. Excluyo de esta consideración a Antón Castro, escritor, (el Juan Cruz aragonés, si se me permite la expresión) que reseñó mi muestra en su famosisímo blog y a Mariano Gistain, periodista y escritor del blog más leído por aquellas tierras, Texto casi diario, quién hizo lo mismo y quién además me escribió un mail agradeciendome la invitación. Esa exposición fué gracias a que CC, de quién soy amigo desde los años setenta, fuera el ex-cuñado de LL, que es, a la sazón, coordinador de dicho centro cultural y con el que ya hace más de dos años venía hablando de la posibilidad de exponer allí mi trabajo, ya que a este le interesó desde un principio, llamándome artista poliédrico, cosa que nunca me habían llamado antes y que le perdono. Lo demás, todo lo demás, absolutamente todo lo demás, el gestionarla, el negociarla, el concebirla, el realizarla, el transportarla hasta allí, el colgarla, el promocionarla y que además gustara, fue patrimonio exclusivamente de mi trabajo, de la calidad de mis obras y de mi esfuerzo.


Si hay algo que he aprendido en los últimos años es que tener este carácter mío, este aspecto, esta expresión facial, si me apuras, solo ha conseguido atraer hacia mi persona una deliciosa mezcla letal de envidia, desconfianza, puesta a la defensiva que concluye con un fingir que no me conocen y que nunca han estado conmigo. No es la triple negación de Pedro, no es el beso de Judas, es, simplemente... que no existo.


Esto, como lo que dije hace unas pocas semanas en este blog sobre el funcionario de la Junta de Castilla-León, antes crítico de arte, y antes aún laureado poeta, Don José María Parreño (que en un futuro no demasiado lejano llegará a Ministro de Cultura o a director del Reina Sofía) su ostentosa forma de ignorar mi obra no hace más que confirmarme que estoy en el camino correcto. Que mi obra es valiosa. Que tengo algo que decir y que las más de las veces molesta, es decir, que soy un gran artista. Resumiendo: Que soy un putogenio.


Nada de lo que digo aquí, en este preciso momento, es producto de mi ofuscación, cada una de mis palabras vienen tras hechos reales, constatables, verificables e incluso alguno documentado, sobre dónde y cómo se mueven los hilillos del poder, y no solo en Aragón. De los pequeños poderes en los diminutos Estados que van configurando seres sin amor por el arte en el mundo del arte, o en el mundillo de los artistas, que es más triste, en esta España que no me vió nacer. Estos pequeños Borgias, carne de olvido en un futuro no muy lejano, que huelen a cena con mantel de lujo, pero que visten como artistas, que se perfuman con amigos caros, carísimos, que apestan a sombra de político a varias leguas a la redonda, pero que hablan como intelectuales, que sucumbirán en olor de cólico hepático, pero que pedirán ser enterrados en sagrado, son peores -mucho peores- que los burgueses liberales de la derechona de camisa azul de raya fina, que crecen como piojos a la sombra del estadio Santiago Bernabeu, para mayor gloria de la zona norte de la metrópoli, y que, previsores, nos preparan un porvenir al que previamente han colmado de sus liendres, vastaguitos dotados de brillantina, billetera de Loewe y coche todoterreno Volkswagen Touareg de ese bonito y original color negronegro inmaculado, desde la cuna.


Soy un bocazas, soy incorregible, soy incómodo, soy yo mismo cada día y cada día más... no obstante y remato, satisfecho como una vaca, parafraseando a Henry Miller, con estas bellas palabras del enormísimo cronopio que fue Erik Satie al terminar su inspirado texto sobre los críticos musicales, ¿Afectará esto a quién dice estas cosas? Es posible, es probable... es seguro.


El mundo no empezaría a recibir de mi algo de valor hasta que no dejara de ser un miembro serio de la sociedad y no me convirtiese en... mí mismo. El Estado, la nación, las naciones unidas del mundo no eran sino un gran conjunto de individuos que repetían los errores de sus antepasados. estaban cogidos en la rueda desde el nacimiento y seguían girando con ella hasta la muerte... e intentaban ennoblecer esa rutina llamandola "vida", Si pedías a alguien que explicara o definiese la vida, su finalidad, recibías por respuesta una mirada vacía. La vida era algo de que ocupaban los filósofos en libros que nadie leía. Los que se encontraban en lo más reñido de la refriega de la vida, los "jamelgos emparejados", no tenían tiempo para esas cuestiones vanas. Hay que comer, ¿no? Esa pregunta, que se consideraba un expediente momentáneo, y que quienes sabían habían contestado, ya que no son una negativa absoluta, por lo menos con una negativa inquietantemente relativa, era una clave para todas las demás preguntas que seguían en sucesión euclediana. Por las pocas lecturas que había hecho yo, había observado que los hombres que estaban más en la vida, que estaban moldeando la vida, que eran la vida misma, comían poco, dormían poco, poseían poco o nada. No se hacían falsas ilusiones con el deber, o la perpetuación de los parientes, o la preservación del Estado. Les interesaba la verdad y solo la verdad. Sólo reconocían un tipo de actividad: la creación. Nadie podía exigirles servicios, porque por su propia voluntad se habian empeñado en darlo todo. Daban gratuítamente, porque ese el único modo de dar. Esa era la forma de vida que me atraía: tenía profundo sentido. Era la vida... no el simulacro que adoraban quienes me rodeaban.
Sexus
Henry Miller
[1965]

08 julio 2007



ayer inauguramos mi exposición en San Lorenzo y digo inauguramos porque para mí fue una experiencia colectiva en la que excluir a quienes vinieron, algunos desde muy lejos, sería injusto. Fue un día perfecto, con sol, brumas y lluvia, repartidos a lo largo de la tarde, estupendos encuentros y reencuentros e incluso algo de tiempo para hacer algunas reflexiones personales sobre mi propia obra que ya camina con sus propios pies, ajena a mi, casi diría, porque una vez colgadas. limpias, iluminadas y etiquetadas pasan a formar parte de un paisaje que no me pertenece : el de los espectadores, el de los miradores, el de los observadores. Aún así me incorporo por un instante a aquél lado de la barrera y las veo, a mis fotos, los miro, a mis montajes, y constato dos cosas : que mi exposición no es una exposición de fotografía, sino una exposición de imágenes, de obras que tienen en común con la fotografía el soporte, el medio, pero no el resultado final. No se queda uno con la sensación de haber visto fotos, sino obras producidas por un artista. Y en segundo lugar que parecen obras nacidas naturalmente, sin esfuerzo, sin excesiva reflexión, que no requieren de una contemplación -en principio- profunda. Digamos que son fáciles a la mirada y solo aquél que desea encontrar, solo aquél que busca una vuelta de tuerca, la encuentra, porque haberla hayla, pero subyace en breves detalles que no estorban al observador sereno y confiado que espera encontrar armonía y belleza sin vericuetos.

Esto, que parece baladí, me parece un acierto nada fácil de conseguir y si bien yo trabajo con el método crítico-paranoico de Salvador Dalí, ignorando, como él mismo confiesa, el propio funcionamiento de dicho método, doy, simplemente, por buenos unos resultados que son más encontrados que buscados, producto de un proceso de trabajo, sí, claro, pero también inspiración mediúmnica y de un claro distanciamiento de lo racional en favor de unos artefactos que producen placer y alegría, vibración y sencillez, sin la aparente intervención de la siempre atormentada mano humana.

Estoy muy satisfecho porque con estas piezas he conseguido algo que ni siquiera pensaba que a estas alturas yo pudiera lograr como artista: equilibrio y madurez.

.

02 julio 2007



sigo sin ordenata, bueno sí, con ordenata sí y además uno nuevo!... pero ahora mi conexión telefónica es la que se resiste a manteneros informados de mis divertidos avatares, aún así, anyway, aquí estoy cargado de razones para seguir adelante y tengo que comunicaros, a los que deciais que a ver cuando traía mi exposición más cerca, (de Madrid, se entiende) y siguiendo con mi habitual lema de vuestras ordenes son deseos para mi, ya está organizado:


inauguro mi exposición de fotografía Trazos de realidad


en


Galería de Arte Álvaro Sellés
c/ Joaquín Costa, 3


San Lorenzo de El Escorial


el día
sábado 7 de julio de 2007


(o sea el día siete del mes siete del año dosmilsiete)
a partir de las 7, hasta las 10 de la noche

[ hasta el día 27 de julio ]
.


a cincuenta metros del Monasterio
subiendo por la calle Pozas
.
OS ESPERO!
.

 



maníasmías



blog instalado
en la reflexión









mi otro blog es
recuerdos a olvidar
diario de un fotografiador








www.luispita.com


el museo virtual









me han enlazado

es madrid no madriz

davichu

ros & ros

elgustoesmio

glenclous

malvisto

omoh sapiens

libertario

sociedadanonima

abandonalia

awake

la sombrilla

adiccions

desde mi ventana

zaragozamonamour

basilia

malicia

herbario

roadside prophets

embryo-spark

chocoadicta

lagrimas secas

maelmori

cafe blog

la cueillete

cascotes

la pulga atomica

pacha locura

venganza morena

pintor,pinta y calla

wikipedia

wikimedia







 

Powered by Blogger

????r??º??T"Weblog
Creative Commons License
ecoestadistica.com