19 mayo 2007





esta actividad en la que ando ahora me ha llevado hasta Alcalá de Guadaira, Sevilla. No os vayais a creer que todo el día estuve haciendo fotos y disfrutando de este cielo. No. Pero sí, antes de iniciar el regreso, subí, en una mañana de cielo perfecto, hasta el castillo, pequeña Alhambra desde lejos, aunque una vez arriba, una vez dentro, es un lugar amarillo, ruinas orgánicas alrededor de plazas, fosos, alzándose más como paisaje que como historia, más que un monumento histórico una prolongación más o menos ordenada de la empinada colina que domina el valle lejano y difuso de humedad tropical, y al lado, alrededor, un pueblo extramuros con pasado de grandes molineros (mucha agua, muchos molinos) y panaderos (muchos molinos, muchos hornos). En los bares tapas a cuatro euros que se salen del plato. Botellines de Cruzcampo. Mujeres extrañamente hermosas de esa raza con ojos de oliva. Orgullosas. Calles vacías a primera hora de la tarde, que ya tan pronto, en estas fechas, se ocultan del calor. Siesta. Los niños corren por la plaza que se despierta a las once de la noche. Ruido y jolgorio. Por la mañana una pastelería regentada por la pastelera de mis sueños (¿no os he contado nunca mi fantasía de El marido de la pastelera?...) Y debo añadir, por otra parte, por el lado del trabajo, que es a lo que en realidad fuí, gente entrañable, dispuesta, de buen humor, activa y resolvedora, muymuy lejos de la leyenda andaluza que ya sabeis. O sea que, para mí al menos, nada mejor en estos días que quitarse algunos tópicos de encima


en una gasolinera me compro dos discos de Amaral. La oí cantar a capella, a finales del año pasado, a tres metros de donde estaba yo, en un pequeño concierto homenaje aquí en Madrid, la canción First we take Manhattan de Leonard Cohen, en la hermosa traducción española de Enrique Morente, y me quedé pasmado de que su voz, bella, poderosa, personal salía de una persona humilde y entrañable, así es que me enamoré de ella, y, sí, ya se que he llegado tarde a cantar soy una bala perdidaaaa, en la canción ¿Qué será? pero me encanta estar aquí, ahora mismo oyéndola. Cosas de la madurez de este Piter Pan... como me llama A. Además a Amaral le he otorgado el poder de recordarme cosas y personas, eso que siempre ha pasado cuando uno oye las palabras de una canción popular inspirada. Evocación y sugerencia. Y eso me hace recordar que cuando Moby la presentó, en la rueda de prensa de este disco antológico de él que ahora suena tanto, dijo, literalmente, que la había elegido a ella porque cantaba unas 400 veces mejor que él...

en un momento que pongo la radio oigo que el avatar de Gaspar Llamazares en Second Life dió un mitin electoral antes de comenzar la campaña para las municipales que se nos vienen encima... ¿será ilegal lo que no es real? ¿para cuando las condenas por crímenes de guerra a los francotiradores campeones de la playstation? ¿mis fotos digitales existen antes de ponerlas sobre papel?

ah! , cambiando de tema, y para terminar, se me olvidaba deciros... El teatro me teatra!
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