28 abril 2007


matar y morir. No nos hagamos los inocentes. Cada día matamos seres vivos que tienen tanto derecho a vivir como nosotros mismos, o aún más, por su inocencia. Matamos virus, bacterias, ácaros, con productos de limpieza, estropajos o los condenamos a una muerte segura en el fondo de la bolsa del aspirador. Matamos insectos de todos tamaños y formas con sprays (napalm en miniatura) o los aplastamos con saña, con el pié, la mano (o los escrupulosos asesinos con un trocito de papel) lanzamos sus cadáveres en retretes, cubos de basura, arrojados por ventanas, ahogados vivos en agua caliente. Prolongando agonías silenciosas vemos vientres, cabezas, aplastados mientras los miembros siguen agitándose en el aire ante nuestros ojos impasibles. Sin piedad asestamos golpes certeros a criaturas un millón de veces más diminutas e indefensas que nosotros. Seres de una perfección desconocida, que son capaces de volar a la velocidad de la luz, que levantan pesos cien veces superiores al suyo, que ven en la oscuridad o que distinguen antes las radiaciones térmicas que las formas, que oyen o huelen a kilómetros de distancia, dando por buenas unas ciertas sagradas escrituras que coronaron a los hombres, con palabras como único argumento, como el centro de la creación. Sin conciencia eliminamos criaturas de mundos paralelos al nuestro sintiendo que son una interferencia al nuestro. O tan solo una incomodidad. Desarrollamos ingenios químicos o mecánicos que no distan nada de las tácticas de limpieza étnica. Sostenemos grandes empresas que se mantienen gracias a la muerte de seres perfectos que siempre nos acompañaran en nuestro viaje. Ya sabemos que se vuelven resistentes, porque la creación se defiende de la especie humana, y que, de vez en cuando, hay que cambiar de marca de hormiguicida, cucarachicida, polillicida, mosquicida para continuar con un exterminio que nunca acabará, puesto que una vez más la naturaleza volverá a proteger a sus hijos. Como no hay enemigo pequeño tampoco hay asesino grande. Todos, en este baile de vampiros, seguiremos haciendo correr eternamente la sangre, el dolor, el pánico, el terror, respirando aliviados en nuestra inteligente humanidad cuando nuestra víctima número un millón cae muerta a nuestros pies, mientras ellos continuarán reproduciendo mecanismos de defensa, de protección, porque para ellos los hombres no somos más que una especie de cambio climático al que tienen que adaptarse con resignación.

 



maníasmías








mi otro blog es
recuerdosaolvidar
diario de un fotografiador












www.luispita.com

elmuseovirtual.com

agregarte.com












me han enlazado

las noches de madrid

latido inmortal

el hueso de la cereza

es madrid no madriz

are you lonesome

davichu

ros & ros

elgustoesmio

glenclous

malvisto

omoh sapiens

libertario

sociedadanonima

abandonalia

awake

la sombrilla

adiccions

desde mi ventana

zaragozamonamour

basilia

malicia

herbario

roadside prophets

embryo-spark

chocoadicta

lagrimas secas

maelmori

cafe blog

la cueillete

cascotes

la pulga atomica

pacha locura

venganza morena

pintor,pinta y calla

wikipedia

wikimedia







 

Powered by Blogger

????r??º??T"Weblog
Creative Commons License
ecoestadistica.com