09 marzo 2007


conocí hace unos años un jovencito, simpático, tímido, guapo, con patillas y una Harley Sporster, llamado Jorge, vino a nuestro grupo acercándose poco a poco de la mano del capitán de nuestro barco, que admiraba su manera de escribir. Publicó su primer texto con nosotros. Su padre había sido un ilustrador extraordinario que todo aficionado al cine en la España de los 60 reconocía su firma y su nombre, ya que diseñó los carteles más creativos del momento. Fué un orgullo para todos los que hacíamos la revista que el primer relato de Jorge se publicara ilustrado con un dibujo de su padre. Todos sentíamos que era buena su manera de escribir, que recordaba demasiado al modo de traducir la películas americanas en los años 50 y que paradójicamente era el estilo que nos trajeron las posteriores traducciones a su vez de los cuentos de Raymond Carver, Tobías Wolf o, por supuesto, en principio, de J.D. Salinger, ese señor misterioso que revuelve el inglés escrito en la posguerra. De aquella época aún recuerdo un cuento de Jorge en el que el protagonista era un boxeador sonado que cuando movía la cabeza le hacían ruido las piezas sueltas que tenía dentro del craneo. Como un reloj averiado.

Algún tiempo después, en una discoteca pija en la que extrañamente, una noche de despiste, cayó parte de nuestro grupo, Jorge conoció a una jovencita que salía en la tele en un programa juvenil y grababa discos que se llamaba Christina. Jorge fue un poco el hazmerreir de los viejos tatuados que le apadrinaban porque su novia era guapa pero de otro planeta, o mejor, de otra galaxia, eso no hizo mella en Jorge, sino que escribió más duro, más desgarrado, más inspirado y al final de tres o cuatro colaboraciones en nuestra revista y al cabo de un par de años, desapareció de los cotarros nocturnos y cuando reapareció tenía un libro de relatos, situados en el mundo de una adolescencia cruel, realmente estimulantes, publicado una una editorial de prestigio.

Eh! esto fué extraordinario. Jorge había ya consolidado el no llamarse Jorge, sino con el nick de uno de sus boxeadores mitícos, cuando te cruzabas en la calle con él ya era su alterego y no Jorge.
Se empezó a oir hablar de él y en pocos años vinieron otro, dos, tres libros. Yo entonces estaba despegando hacia otros sitios y seguí su carrera desde los escaparates de las librerías, de las críticas literarias, de sus páginas impresas que seguí y leí con admiración. Mis amigos literatos, críticos, aficionados a la lectura todos estaban de acuerdo : Jorge era muy bueno y sobre todo distinto. Hacían Christina y Jorge una pareja beat muy limpia y cuidada, muy cool y discreta que no vendieron ni su cara ni su fama a nadie, sino que siguieron trabajando.

No recuerdo si vino antes la estancia de ambos en NY, documentada ampliamente por los suplementos literarios y juveniles sin distinción, o rodar su primera película como guionista y director. Con este primer proyecto trajo a España a rodar a un desconocido que ahora es uno de los actores-galanes más cotizados en películas históricas o fantásticas y que, curiosamente, tiene nombre de ciudad española. Su chica mientras tanto grabó un disco y actuó en USA y Europa con miembros de uno de los grupos más vanguardistas del mundo, disco que no tuvo gran éxito ni aquí ni allá, pero que fraguó a su alrededor un nuevo barniz de artista de culto. Ya antes había colaborado con una cantautora americana que había arrasado en todo el planeta con un par de canciones tristes y melancólicas.

La primera peli de Jorge fue un fracaso. Reconozco que yo no la ví. Tenía miedo de que a mi tampoco me gustara. Después ambos se fueron a Japón. Todo el mundo lo sabe. Él escribió un libro sobre sus paseos por allí quejándose de que ya no los querían por allí. Tuvieron un par de gemelos. Se hicieron mayores y se seguía oyendo hablar de ellos de una manera o de otra. Aún así, yo, que nunca fui verdaderamente amigo de ninguno de los dos, siempre, todavía hace unos días incluso, me sorprendo con agrado cuando me saludan por la calle, o en un café, donde cambiamos unas pocas impresiones sin profundizar en realidad en nada, pero que me dan idea de su calidad humana, de la que carecen a otros y otras, que no han hecho ni una décima parte que cualquiera de ellos dos.

El tiempo pasó para todos, quince años ya desde que le conocí, Ahora cuando camino por una calle de Madrid y veo en las paradas de autobús el cartel de la segunda película de Jorge como guionista y director, con actriz de primera en el cartel, con el mejor fotógrafo del cine español, pienso que sigue adelante con brío y sin complejos...

y yo quiero felicitarlo desde aquí

Buena gente!
.

 



maníasmías








mi otro blog es
recuerdosaolvidar
diario de un fotografiador












www.luispita.com

elmuseovirtual.com

agregarte.com












me han enlazado

el hueso de la cereza

es madrid no madriz

are you lonesome

davichu

ros & ros

elgustoesmio

glenclous

malvisto

omoh sapiens

libertario

sociedadanonima

abandonalia

awake

la sombrilla

adiccions

desde mi ventana

zaragozamonamour

basilia

malicia

herbario

roadside prophets

embryo-spark

chocoadicta

lagrimas secas

maelmori

cafe blog

la cueillete

cascotes

la pulga atomica

pacha locura

venganza morena

pintor,pinta y calla

wikipedia

wikimedia







 

Powered by Blogger

????r??º??T"Weblog
Creative Commons License
ecoestadistica.com