15 enero 2007



gracias Velvet Underground... esta banana lleva desde el año 1966 iluminando el planeta con su claridad de sonidos, con la potencia de sus ideas definitivas. Este abandono vuestro a una experimentación tan sincera como locuaz me hace deslizar los dedos sobre mi teclado, casi sin rozarlo apenas, para cantar Gracias. Gracias primero por darnos a Lou Reed, inmenso y prolífico, aún mil años después. También gracias por darnos a John Cale, cuerdas brillantes y luminosas, violoncello, violín, sitar, piano, todos los instrumentos le adoran. Gracias también por la voz de Nico, tan melodiosa como cascada, tan saliendo desde dentro de su cuerpo perfecto, tan pura sonando en el aire, como el vinilo da vueltas y vueltas, en un carrusel. Gracias por darnos a Sterling Morrison, porque estuvo allí, guitarra fino, sobrio, brillante, esbelto. Gracias por Maureen Tucker, la única mujer batería cuyo nombre está escrito en la Historia de la música rock con letras de oro, aunque me temo que debió de contribuir a esto el que los chicos de la Velvet descubrieron que era una chica, varios años después de esto, cuando les dijo que se iba a casar... con un chico. Gracias Velvet Underground por Warhol, en este caso más que nunca, gracias, gracias, ya sabes que no soy tu devoto pero gracias gracias Andy por hacerlo posible, ahí si que estuviste finofino porque estas canciones suenan a mañana, a un mañana en el que todavía no hubieran aparecido ni U2, ni Patti Smith, casi ni los Beatles, un futuro todavía elemental, primitivo. Aún hoy esta música es una bomba de energía positiva que sale del fondo de la caverna y con tanta ternura y melodía a la vez que os digo que para mí ahora este disco es romántica música de sofá... Sunday morning, All tomorrow parties, Femme Fatale, I'll be your mirror... son pura miel o la irrespirable Venus in Furs... con sus aires hindúes turbios de incienso. Además que están aquí, en este disco, canciones ya clásicas como Waiting for my man o Heroin... increíble! en el año 66... después cabalgas Run Run Run un blues eléctrico más tradicional alargado hasta la infinidad. There she goes again parece que la hubiera escrito Lou Reed ayer por la mañana en un paseo por los sonidos de una radio europea. En The Black Angel death song la voz flirtea con el violín con aires antiguos, como si en ese futuro del que hablo Dylan aún no nos hubiera hecho llorar. El último tema European Son es el más ruidoso, me hace ver las luces estroboscópicas, desarrolladas por primera vez en la historia de la electrónica en un laboratorio de la Factory y estrenadas por primera vez sobre un escenario de un concierto de música rock por la Velvet Underground en el Kansas City Club.

> 11 canciones > un álbum > unos músicos > un productor > que están en la historia más jóvenes que nunca

gracias Velvet
gracias banana! por seguir tan fresca y dura a la vez
.

 



maníasmías








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